Volver al Inicio
07/10/2009
El autobús olímpico

El autobús olímpico advertía hace años Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) de 1980 a 2001 está completo. Para que suba un nuevo pasajero tiene que bajarse alguien". Su sucesor, el belga Jacques Rogge, bajó del autobús al béisbol y al softbol. Rechazó las pretensiones del patinaje, el karate y el squash. Y buscará este viernes en Copenhague que los asientos sean ocupados por el golf y el rugby. La vieja familia olímpica se siente dolida. Sus representantes de deportes menos poderosos creen que ya ni siquiera tendrán el minuto de gloria pública que solían darles los Juegos Olímpicos. Temen que la decisión marque una nueva línea y que al autobús sólo puedan subir de ahora en más pasajeros preferentemente famosos, ricos, blancos y occidentales. Que paguen con Visa y jueguen con Nike. Eso garantiza espacios en la prensa, atrae nuevos patrocinadores y permite mejorar los contratos de la TV.
"No hubo encandilamiento por el dinero", debió aclarar Rogge unos días atrás, cuando el Comité Ejecutivo del COI adelantó su predilección por el rugby y el golf. La aclaración fue necesaria. Viejos habitués del mundillo olímpico todavía recuerdan el escándalo de 1991 que provocó la renuncia de Robert Helmick, primero como presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) y luego como uno de los doce miembros del Comité Ejecutivo del COI. "Se fue antes de que lo echáramos", afirmó Samaranch. Helmick había recibido 275.000 dólares de por lo menos seis clientes que tenían o querían establecer vínculos con el COI. Uno de esos clientes era Robert Seagren, director de marketing de la Federación de Golf de Estados Unidos. Le había pagado 50.000 dólares a Helmick para que hiciera de lobbista y lograra reincorporar al golf a los Juegos.
El artífice de que veinte años después el golf pueda concretar este viernes su retorno a los Juegos es el abogado Ty Votaw. "Los valores y la ética del golf está en línea con los ideales olímpicos. Contamos con una poderosa armada de 60 millones de participantes y una audiencia que llega a 600 millones de hogares de 230 países. Y tenemos al atleta número uno del mundo, Tiger Woods", dice Votaw. Woods tendrá 40 años en 2016 para los Juegos de Río. Habrá superado su reciente marca de mil millones de dólares de ingresos y, tal vez, no querrá lavar su ropa en la Villa Olímpica. Pero si amaga arrepentirse de su vocación olímpica, allí estarán sus patrocinadores para recordárselo. El golf dejó de ser olímpico en Londres 1908, cuando los golfistas ingleses, enredados en disputas internas, boicotearon la competencia. El reencuentro se concretaría más de un siglo después. Cuando, según muchos, es el olimpismo el que precisa más a Tiger que Tiger al olimpismo.
El rugby, por su parte, se había despedido del olimpismo en los Juegos de París 1924, con apenas tres selecciones participantes y una célebre batalla campal ante 40.000 personas en la final que Estados Unidos le ganó sorpresivamente 17-3 a Francia, que incluyó jugadores golpeados, espectadores heridos, himnos silbados y escolta policial en la cancha. El rugby, gran inspirador del barón de Coubertin para la creación de los Juegos en 1896, tomó luego distancia del movimiento olímpico, al que consideraba "contaminado por el profesionalismo". El rugby también terminó adaptándose a los nuevos tiempos. No ofreció al COI su tradicional juego de quince, sino su versión más comercial del seven a side (siete jugadores por lado), más dinámico y fácil de comprender para el público masivo, ideal para abrir nuevos mercados en el este europeo y con más selecciones con chances de pujar por el título, incluyendo a países de la zona del Pacífico, donde no se podría etiquetar al rugby como un deporte de elite. Brasil, anfitrión si el rugby concreta el retorno en los Juegos de 2016, es líder sudamericano en mujeres y fue décimo en el último Mundial de Dubai, por lo que confía en ganar medalla como local, algo para muchos impensado en "o pais do futebol". Las vueltas del golf y el rugby serían también con equipos femeninos, lo que servirá a la política de igualdad de géneros del COI. Para el barón de Coubertin, padre fundador, la participación de la mujer en el deporte debía limitarse al "aplauso". Coubertin creía que una competencia olímpica femenina sería "no práctica, sin interés, falta de estética e incorrecta". Los tiempos cambiaron y Rogge ya logró que por primera vez los Juegos tengan equipos de ambos sexos en todas las disciplinas, como sucederá en Londres 2012 con el debut del boxeo femenino.
Sólo ocho años atrás, el boxeo estuvo a un paso de ser expulsado de los Juegos por los fallos escandalosos de los jurados. Eran tiempos en los que el boxeo amateur era controlado por los dineros del millonario uzbeko Gafur Rakhimov, a quien las autoridades australianas le impidieron ingresar en el pais en los Juegos de Sydney 2000 por sus vínculos con la mafia rusa y el tráfico de cocaína, un escándalo que buscó ser silenciado por el COI. Rakhimov es hoy vicepresidente ejecutivo y el boxeo amateur repitió fallos escandalosos en Pekín 2008. Pero Rogge, un ex rugbier, pero también un médico cirujano que trabajó en el boxeo, privilegió su decisión de equilibrar los géneros. Un equilibrio que no traslada sin embargo a las decisiones: 93 de los 106 miembros del COI son hombres.
En la Web, las opiniones más furiosas recuerdan al COI que el golf aún hoy tiene clubes en los que se prohíbe el ingreso a las mujeres. Y se burlan diciendo que el rugby de siete sería algo similar al fútbol cinco, una comparación graciosa, aunque no real. Pero es la inclusión del golf la que produce más fastidios. Los rumores este martes en Copenhague aseguraban que a Rogge podría costarle obtener la mayoría simple en la votación del viernes. The Wall Street Journal atizó el fuego al afirmar ayer que Río tiene sólo dos canchas aptas para el eventual golf olímpico. En Cuba, Fidel Castro, enojado ante todo por la exclusión del béisbol, afirmó que el COI favoreció a "entretenimientos de burgueses y ricos". Israel Roldán González, presidente de la Federación de béisbol de Puerto Rico, dijo que "quizás en el círculo elitista y privilegiado de las amistades del señor Rogge saben jugar rugby y golf, pero no en los barrios de nuestro pueblo ni en los de muchos otros de América latina, donde se come pescado, no caviar". El béisbol, en rigor, pagó precio a la arrogancia de las estrellas de Estados Unidos, atiborradas de doping y sin el mínimo deseo de ir a los Juegos.
Pero la objeción a la inclusión del golf (un deporte cuyos campeones argentinos surgen de los sectores más populares) no partió sólo de comunistas o fanáticos del béisbol. "El softbol ha sido bajado cínicamente en favor de Su Majestad Tiger y todas las otras celebridades que harán una rápida visita para hacer felices a sus patrocinadores en 2016", cuestionó George Vecsey, uno de los columnistas más reputados del New York Times. "La única razón es el dinero, el golf en los Juegos es una blasfemia", escribió Simon Barnes en el inglés The Times. Históricos amantes del deporte olímpico y de disciplinas que viven en el anonimato temen que los Juegos futuros, globalizados y gigantes, terminen siendo como los mundiales de fútbol, Wimbledon o el Masters de Augusta, espectáculos notables, pero más propios de ricos y famosos. Los más irónicos advierten que la tele de cable ya dio categoría de deporte al juego del poker. Y no descartan que, si sus dineros siguen siendo tan generosos, el COI lo invite a subir al autobús. Sería el póquer olímpico.


ico coment 0  comentarios
DEJANOS TUS COMENTARIOS
Nombre
E-mail
Comentario
Hasta 500 caracteres
 
 

Volver al Inicio
EZEQUIEL FERNáNDEZ MOORES
blogger
POST ANTERIORES
El autobús olímpico (0)
BLOGGERS
Traitor : Por: Ruben
La comunidad de la notebook: Por: Alberto Farías
El autobús olímpico: Por: Ezequiel Fernández Moores

Prueba Abcom
Canal 79
© Abcom Solutions  - Todos los derechos reservados.