Jamás pensé que sería violento”. Eso es lo que dice Victoria Vanucci en la última edición de Caras. Ese título, que trata sobre los episodios de violencia doméstica que protagonizó con el “Ogro” Fabbiani no hubiese tenido tanto impacto, sin la polémica sesión de fotos que la acompañó.
En una de las imágenes, la modelo -muy sexy- posa con un corazón en el que declara “Love pain” (“Amo el dolor”); y en otra serie hasta sonríe mientras se trata de arrancar una remera manchada con sangre.
Las fotografías, de inmediato, generaron revuelo en los medios, organismos en contra de la violencia y hasta en las redes sociales. Sin ir más lejos, hace muy poco se abrió un grupo en Facebook titulado: “Para los que están en contra de las fotos de Victoria Vanucci”. Allí cientos de personas ya se han hecho miembro y han dejado frases como: “Victoria te ca... en las miles y miles de mujeres golpeadas”.
Por otro lado, en una encuesta realizada al respecto en estilo.losandes.com.ar, el 57,01% de los votos dicen que les parece desagradable la producción de fotos de Vanucci; mientras que 27.10% reconoce que se toma con liviandad la violencia en el género. Sólo el 5, 61% reconoce que la producción le parece estética y cuidada, y el 10.28% afirma que el alto impacto sirve para tomar conciencia sobre la temática.
Guadalupe Tagliaferri, titular de la Dirección General de la Mujer en Buenos Aires, sostuvo que la modelo puede ser denunciada por apología de violencia doméstica. “La frivolidad con que se trata la violencia doméstica es peligrosa. Es un problema de la sociedad que todos tenemos que dar respuesta”, contó la profesional en un diario porteño.
Incluso, Jorge Rial también fue duro con Vanucci: “La verdad es que me siento un pelotudo, porque yo acá intenté justificarla, defenderla y contenerla porque es una mujer golpeada. Además me acabo de enterar que no fue a confirmar su denuncia”.
Por su parte, Liliana Castaño y Héctor Maugeri (Directora y subdirector de Caras), a través de un comunicado, defendieron la postura de la revista.
“Con respecto a la producción de tapa que protagoniza Victoria Vanucci, queremos informar que la idea de producción se basó en expresar el desamor a través de las imágenes de una mujer con el corazón herido”, dijeron. Y justificaron: “De ninguna manera buscamos asociar tanto a la actriz como al título de la publicación a imágenes que estuvieran vinculadas con la violencia doméstica”.
Claro que, por lo que acontece, el objetivo de Caras se vio duramente trastocado.
El antes
“Es difícil para mí recordarlo. No quería que nadie se enterara, pero se filtró”, esta frase que está dentro de las declaraciones de Vanucci en la nota tan polémica, muestra, sin lugar a dudas, uno de los sentimientos comunes que experimentan las mujeres víctimas de la violencia: la vergüenza.
“Después de 20 años, se ha instalado en la sociedad que cuando hablamos de mujeres golpeadas lo vemos como un problema. Eso es bueno porque genera más conciencia. Hay un indudable avance con respecto al tema, por eso es terrible que se tome como chiste, con tanta frivolidad”, opinó la psicóloga Marta de la Rosa Marañón.
En cuanto al proceso en el que una mujer llega a permitir el maltrato, la profesional expuso: “En un primer momento la mujer se siente muy halagada, por ser controlada por un hombre. Pero ese control se vuelve excesivo, a tal punto que le maneja la vida y los afectos. La distancia de la familia, los amigos y el trabajo. Es decir que la víctima pasa a ser como un apéndice de ese hombre que la controla”.
Lo cierto es que todo se convierte en un círculo vicioso, ya que la mujer también piensa que ese hombre (que afuera de su casa es un gentleman, el más solidario del barrio, el voluntario...) puede cambiar: en realidad, que ella lo puede hacer cambiar.
Durante y después
Victoria Vanucci, entre sus declaraciones en la revista, dijo: “El dolor interno es mucho más fuerte que el externo. Lamentablemente lo comprobé, lo viví y me di cuenta de que es verdad. Me podés cortar un brazo y me va a doler, pero mucho más en el corazón”.
Y es que cuando se habla de violencia, el término no sólo se refiere al daño físico, sino que también al psicológico. “Las descalificaciones constantes e incluso la indiferencia también son tipos de maltratos. Esto le hace pensar a la mujer que tiene la culpa, ya que el hombre deposita en ella la responsabilidad de su violencia”, explicó Marta.
“Hay que entender -continuó Rosa Marañón- que la víctima es una mujer con baja autoestima, y que el violento le va transmitiendo miedo. Eso, desde afuera no se entiende, e incluso muchos piensan que no vale la pena ayudar porque ella ‘siempre vuelve’. Pero lo cierto es que el miedo paraliza”.
Y finalizó: “La mujer que sufre de violencia tiene que, por sobre todas las cosas, aceptar que necesita ayuda. Y, luego, entender que es importante buscar asistencia profesional. Existen centros especializados en atención de violencia e, incluso, muchas municipalidades cuentan con uno. Ahí no sólo se sentirá contenida, sino que es importante para ella no quedarse sola con el problema. Es decir, no se trata sólo de hacer la denuncia, un tratamiento y ya está. Armar una cadena de ayuda, una red social para no estar sola también es esencial”.